Del Potro finalista del US Open

Por Matías Pouso (Corresponsal LBD en CABA)

Sk4xT_e_m_930x525__1El tandilense dejó en el camino al número 1 del mundo Rafael Nadal tras el retiro del español en semifinales. Cuando el tandilense se imponía por 7-6 (3) y 6-2, la rodilla del español lo obligó a decir adiós y darle el pase a la gran final a Delpo.

Como si fuese un deja vú, el domingo volveremos a ver a Delpo en la definición de un Grand Slam, y no de cualquiera, de su querido US Open.

En la jornada del viernes, Rafael Nadal se vio obligado a abandonar cuando estaba disputando las semifinales del US Open por culpa de las molestias en su rodilla derecha que no lo dejaban desplazarse con la tenacidad que nos tiene acostumbrados.

El beneficiado de este abandono fue Juan Martín Del Potro, que igualmente venía jugando un tenis perfecto, y tenía muchas chances de ganar el encuentro a pesar de la lesión de su rival.

Esta fue la novena retirada del manacorí como profesional y la tercera en un ‘Grand Slam’ tras los cuartos del Open de Australia de 2010 con Andy Murray y 2018 con Marin Cilic.

En esta ocasión, con el score en 7-6(3) y 6-2 dijo basta ante un público anonadado que había colmado el estadio Arthur Ashe.

CaptureNadal se dirigía a su banquillo durante el transcurso del cuarto juego y ahí dio el primer indicio de dolor.

En el 4-3 ya no aguantaría más y pidió la presencia del fisioterapeuta para colocarse el mismo vendaje protector que lució en la tercera ronda con Karen Khachanov.

Sin embargo, el remedio fue peor que la enfermedad, ya que el estabilizador rotuliano le molestaba tanto que se lo tuvo que rebajar con unas tijeras y posteriormente cortar finalizado el décimo juego, precisamente después de levantar dos pelotas de set.

El español se movía con relativa velocidad por la pista pero su lenguaje corporal denotaba el dolor que sentía.

Del otro lado de la red, el tandilense se lamentaba de las dos oportunidades perdidas en el 5-4, para quedarse con el set. Sabía perfectamente que, a pesar de la incipiente lesión, a Rafa no se le puede perdonar nunca.

El bajón por las chances desperdiciadas lo llevaron a perder ocho puntos de manera consecutiva, pero reaccionó a tiempo para llevar la definición del set al tie-brek.

Allí Delpo volvió a desplegar un tenis magnífico como toda la semana y tomó la delantera rápidamente. Nadal se veía obligado a remontar como ya hizo en los cuartos con Dominic Thiem.

Con la diferencia de que a las molestias de la rodilla se unían los 219 minutos más en cancha del defensor del número 1 del mundo.

Durante el descanso, empezó a golpearse al tendón rotuliano con una botella de agua que luego terminó volando, su malestar y su dolor ya eran indisimulables.

El partido, en el resultado, recordaba al duelo entre ambos en las semifinales de 2017. Pero el estado físico de los protagonistas era completamente distinto.

El argentino ha llegado al último Grand Slam de la temporada en el mejor momento de su carrera, como el número 3 mundial, y desplegando el juego que lo llevó a coronarse en este mismo torneo en 2009.

Su revés volvió a ser letal después de superar las tres cirugías en la muñeca izquierda y otra en la derecha. En tanto que al ibérico le costaba correr hacia delante y su adversario se dio cuenta.

Con una lluvia de aproachs, empezó a traerlo sistemáticamente a la red para pasarlo a gusto y placer con passing shots exquisitos.

Sin embargo, si hay un competidor nato es Rafael Nadal, que levantó dos break points en el segundo juego del segundo parcial.

En el 1-2, volvió a necesitar el vendaje porque el dolor en la rodilla empezó a ser insoportable incluso para él. Del Potro se disparó hasta el 4-1. Rafa miraba más al banquillo que al otro lado de la red.

La lesión lo tenía muy contrariado y de mal humor, sabía que el final estaba cerca. Y una vez que Del Potro se hizo del set, dijo basta.

Así, el tandilense se metió en su segunda final de Grand Slam, luego de aquella histórica que en 2009 lo consagrara ante Roger Federer.

Ese año, en que fue campeón, también había eliminado en la semifinal al manacorí. Y esta vez se tomó revancha de la misma instancia del año pasado, en la que Rafa lo había dejado afuera.

Con un tenis de altísimo vuelo durante las dos semanas, Del Potro ahora llegará con más tiempo de descanso que Djokovic (venció en la noche del viernes a Kei Nishikori) al partido del domingo y encima, con un desgaste menor, ya que sólo jugó dos horas.

Sin embargo, en una final nada de lo que pasó previamente importa, Delpo deberá martillar como sabe para vencer a un fuera de serie como el serbio.

Nada es imposible para este argentino que tiene su currículum lleno de historias épicas.

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