¿Por qué el jugador argentino da el salto de calidad en Europa?

Por Oscar «Huevo» Sánchez (Colaboración especial para LBD)

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Con la correspondiente autorización comenzamos aquí a publicar las notas de Óscar «Huevo» Sánchez. Pluma autorizada con minusiosos análisis del básquet mundial. Gracias por tu generosidad querido «Hue».

A través de la historia vemos asiduamente que el jugador argentino, al cambiar de continente, pega un gran salto de calidad.

Particularmente pienso que son varios los motivos para que eso ocurra. Quizás el que ustedes tienen en mente es que encuentran mayor nivel de competencia en los diferentes torneos europeos.

Puedo afirmar, mediante mi experiencia, que no es únicamente por eso. Nosotros somos muy particulares. El rigor y las reglas nos favorecen al mejoramiento.

Queda muy reflejado en otras situaciones, como, por ejemplo, cuando vamos a otro país siendo argentinos.

Ahí, si en una calle está el letrero de stop, lo respetamos, aún viendo que a lo lejos no viene ningún vehículo.

Acá hacemos todo lo contrario, las señales las pasamos de largo como si no existieran Con el papelito del chocolate o el caramelo pasa igual. O peor. Aquí va a parar a la vereda de una. Y en el exterior, al tacho de basura mas cercano así, amigos somos los argentinos.

Al llegar allá te encontrás con un mayor confort en todo. Los viajes, las canchas llenas, los salarios al día, la ropa de viaje, etc.

Y así te ves, en el día a día, como un verdadero profesional. Al convivir con semejante nivel de infraestructura y organización decís:

«¡De acá no me voy más!». Y te esforzás para cuidar ese lugar.

La forma de trabajo es quizás la mayor diferencia. En Europa los entrenadores son más estrictos y duros, especialmente en los equipos grandes.

Exigen en demasía, no hay boludeo ni gesticulaciones y los descansos, a veces, medidos en días, no llegan a los dos dígitos a lo largo de todo un año, tal como Ivanovic lo hizo con Luis Scola o Nocioni en el TAU.

Estar en Argentina es saber que el trabajo siempre está, y la comodidad queda de manifiesto. Hubo épocas en las que grandes jugadores recibieron ofertas del exterior pero optaron por quedarse, siendo ídolos en sus clubes y recibiendo buena paga.

La «Generación Dorada» fue un caso único. Todos tenían una cabeza diferente. Al querer demostrar en Europa, aguantaron la exigencia descripta y luego estuvieron preparados para cruzar el charco e ir a la NBA.

No cualquiera acepta desafíos estando cómodos. No es sencillo salir de la zona de confort. Ellos fueron los primeros y, por eso, son «diferentes».

Nuestra mayor virtud es que con muy poco hicimos grandes cosas. El «corazon», la «picardía» y el «conocimiento» del juego nos dieron esas oportunidades.

Cada vez que regreso de un viaje y antes de llegar, ya sentado en el avión, me hago la misma pregunta:

¿Cómo mierda hicimos para lograr tanto con tan poco?

Y no pasa solamente con los jugadores de básquetbol. Pasa con un científico, un médico o un futbolista. Al sobresalir acá por su «talento», con poco material y pocos ingresos, llegan a Europa y se encuentran con todas las facilidades y «exigencias».

Esa mixtura de cosas que, en suma, producen un resultado seguro: el crecimiento profesional y una experiencia enriquecedora a nivel personal. En todos los rubros un argentino sobresale por su capacidad técnica.

En el exterior, a cualquier persona el desarraigo lo hace más débil. Por eso uno se somete más a las exigencias de ese lugar. Es así amigos.

Hay ejemplos que son increíbles en su progreso físico, como el del gran «Facu» Campazzo, quien siendo aquí un jugador increíble, jugando a un solo ritmo y con pancita, pasó a ser un base de los mejores en Europa, y ya con destino cierto en Octubre: llegar a la NBA y con un físico fibroso.

Todo es exigencia chicos. Uno vive de su físico y de su juego. Por eso valoren siempre el «Rigor», que a la larga les dará la posibilidad de ser distintos, como la mayoría de los que emigran al «Viejo Mundo».

Abrazo, «Hue».

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